DESDE EL HUÉMAC
Daniel Rodríguez Pérez
Los escenarios que parecían lejanos.
En la Unión Americana, la facilidad con que cualquier persona, mayor de edad, puede adquirir un arma es realmente sorprendente, la permisividad de las leyes de aquel país hace entendibles, más no justificables, los recurrentes actos al interior de las instituciones educativas. Es cotidiano, que medios informativos den cuenta de balaceras con resultados fatales, regularmente un estudiante, armado hasta los dientes, dispara contra quien tenga la desgracia de cruzarse en su camino.
Aquellos escenarios que parecían lejanos en nuestro contexto nacional, se han presentado ya en varias ocasiones, el caso reciente fue la semana pasada en una Secundaria de Torreón, Coahuila; un ataque armado, premeditado, que incluso fue publicitado en algunas redes sociales, fue ejecutado por dos hermanos, mayores de edad al momento de los hechos, que habían cursado en aquella institución educativa.
Los videos divulgados, dan cuenta de los momentos de terror que vivieron el alumnado y los trabajadores; el saldo fue el asesinato de la sub directora, varios alumnos heridos, así como algunos trabajadores de la educación que corrieron la misma suerte.
Una familia se encuentra de luto por el artero acto que acabó con la vida de quien tenia nobleza en su vocación profesional, ser Maestra. Inmediatamente se activaron los protocolos, con lo que ello signifique, que han demostrado poca, casi nula, eficiencia y eficacia ante las eventualidades que se presentan en las escuelas, son mas cercanos a un placebo, como lo demuestran los casos de muertes dentro de las instalaciones educativas.
Los acontecimientos parecidos, en Michoacán, donde dos trabajadoras de la educación fueron asesinadas al interior de una escuela, no fueron suficientes para que las autoridades federales y estatales, establecieran medidas coordinadas, efectivas y contundes para garantizar la vida de toda la comunidad escolar, que asiste cotidianamente a los centros educativos.
La memoria es corta, las demandas se extinguen conforme la cotidianidad nos absorbe, la rutina hace de las tragedias solo un episodio más; el programa llamado “el abc de las emociones” parece que no tendrá impacto real para modificar la tendencia a la alza de los casos de violencia escolar. Los disparos de arma de fuego que se escuchaban en las calles o las avenidas aledañas a las escuelas, ya encontraron espacio dentro de ellas.
La mamá, el papá y/o el tutor deben tener la garantía y la tranquilidad de que, las autoridades competentes, harán valer el Estado de Derecho para que las NNA regresen con bien a sus hogares. Por otro lado, ser Maestra o Maestro, tiende a ser un trabajo de alto riesgo, vaya ironía de nuestro México mágico; mientras tanto, la representación sindical del magisterio nacional, publicó su condena ante los hechos que le arrebataron la vida una compañera Maestra, nomas.
Acá también hizo viento
En el municipio de Huasca de Ocampo, se vivieron momentos de angustia ante el rumor de que un alumno había introducido un arma de fuego a una secundaria de aquella localidad, la versión que corre en los medios de comunicación es que, efectivamente, en una mochila se detectó una pistola calibre .22, incluso se habla de cartuchos útiles.
En las redes sociales, circularon videos de jóvenes, presuntamente identificados como alumnos de un colegio privado de Huichapan, presumiendo la manipulación de armas de fuego.
Acá también hizo viento.










