DESDE EL HUÉMAC

Daniel Rodríguez Pérez

La violencia en los espacios deportivos

Los espacios deportivos, debieran ser lugares en donde la recreación y el esparcimiento encontraran pleno desarrollo; además, de generar convivencia familiar. En recientes semanas, los testimonios documentados, principalmente el Facebook, hablan de la violencia desbordada en las llamadas batallas campales donde, los deportistas y las familias asistentes, brindan un vergonzoso espectáculo lleno de barbarie.

Por si fuera poco, las agresiones físicas y verbales a quienes se encargan de la aplicación del reglamento correspondiente, son un común denominador. Ahí están los videos donde, los agresores, hacen alarde de amenazas desproporcionadas a los rivales y a los jueces deportivos.

En este contexto, el año pasado, un grupo de legisladores locales, presentaron una iniciativa de ley para reformar el Código Penal estatal y la ley de Cultura Física y Deporte, en ambos casos se pretendía sancionar, con firmeza, actos violentos en los escenarios deportivos dirigidos a jueces, entrenadores, deportistas y asistentes a estos espacios. También, se establecían sanciones económicas y de prisión, en los casos que así lo ameritaran, para quienes incurrieran en actos observados en esta iniciativa de ley.

El 13 de mayo del 2025, fue presentada la multicitada iniciativa; en ese acto, asistieron jueces y árbitros deportivos que, al unísono, respaldaron y apoyaron tal acción, parecía que, por fin, encontraría protección legal para el desarrollo de su ingrata labor, ya que, históricamente, son estas figuras quienes se han convertido en blanco permanente de las agresiones verbales y físicas, incluso, teniendo como consecuencia lesiones que ameritan atención médica y hospitalización, en no pocos casos.

Los honorarios que perciben, no alcanzan para cubrir la atención especializada que se requiere, no digamos para un tratamiento de recuperación. Han transcurrido varios meses, y el proceso legislativo no da señales de avance que indiquen la puesta en marcha de estos ajustes legales; el escenario social indica que es imperativo contener, con la impartición de justicia, ciertos paradigmas que se manifiestan de manera desproporcionada.

Precisamente, en el reciente fin de semana, se difundió un video donde una persona, quizá un árbitro de futbol, fue llevado, por buenos aficionados, a su vehículo con evidentes huellas de violencia física.

En el mismo material, se observa y se escucha a una persona que pretende justificar la agresión; los reproches de quienes atestiguan la escena no se hacen esperar. Ya se han documentado desenlaces fatales, deseamos que nunca se vuelvan a repetir.

Los llamados a misa

Los servidores públicos, ubicados en los espacios de primera línea, debían tener la mística de servicio 24/7, así fue aseverado al arribo del actual régimen; al mismo tiempo, la dirigencia nacional del partido en el poder, hizo una sugerencia para evitar asistir a espectáculos deportivos, que se encuentran lejos del alcance de la mayoría del pueblo, por sus altos costos.

Ambos llamados, han sido poco escuchados por varios personajes que, en horarios y días hábiles, se dan su escapada para mostrarse en el graderío como aficionados del mundial de futbol