DESDE EL HUÉMAC

Daniel Rodríguez Pérez
El ingreso y la promoción docente.

Ante las añejas y enquistadas practicas que otorgaban una plaza docente mediante el compadrazgo, el amiguismo, o de plano el pago en efectivo, entre otras formas llenas de corrupción, fue creada la unidad del sistema para la carrera de maestras y maestros; sin duda sus objetivos eran positivos ya que, pretendían, entre otros, transparentar y regular el ingreso y promoción al servicio docente, es decir, que los aspirantes debían mostrar la idoneidad requerida para obtener un espacio dentro de las aulas y, al paso de los ciclos escolares, merecer una promoción horizontal y/o vertical.
Más allá del engorroso camino que se debía recorrer, desde darse de alta en la ventanilla única de servicios, hasta la obtención de resultados, el ejercicio era alentador y motivante, debido a que el resultado del aspirante definía su ingreso al servicio docente.
Los primeros ejercicios fueron presenciales, para ello se acondicionaban instalaciones en diversos espacios educativos, incluso, se invitaba a observadores externos con el objetivo de dar fe y testimonio de la transparencia del proceso.
Llegada la pandemia, con sus medidas de cuidado, el proceso debió ajustarse a la modalidad a distancia, con sus vicisitudes, los sustentes debieron garantizar la conexión a internet y un equipo acorde a las necesidades. En este contexto, surgieron circunstancias que alentaron inconformidades por parte del gremio magisterial, tales voces plantearon la exigencia por desaparecer a esta unidad. De hecho, el tema sigue causando polémica entre la representación sindical y las autoridades educativas.
En el reciente proceso de promoción horizontal, efectuado en días recientes, dejó claro las limitaciones e imperfecciones que presenta la mecánica institucional de la USSICAM; al grado de que, los sustentantes resolvieron un examen que no les correspondía, la solución fue aplicar otro ejercicio el mismo día y a las pocas horas; otro aspecto fue la identificación de aspirantes que no actuaron con la ética y honestidad correspondiente.
La revalorización del magisterio debe ser atendida desde varios frentes, y debe iniciar con un trato digno y justo para aquellos normalistas que aspiran a ingresar al ejercicio de su profesión.
Definitivamente se deben desterrar las practicas que otorgaban los espacios laborales docentes mediante actos de corrupción y para ello se requiere una institución solidad y transparente.

La UNAM

El sueño anhelado de miles de bachilleres, a nivel nacional, es ocupar un pupitre dentro de un salón de la Ciudad Universitaria; ahí, donde han egresado eminencias profesionales que han dado brillo al título profesional, concedido por la Universidad Nacional Autónoma de México, hoy enfrenta un momento complejo debido a que, en el reciente proceso de ingreso, fueron identificadas practicas lejanas a la honestidad.
Padres de familia han llevado a cabo manifestaciones para exigir transparencia en los resultados; otros piden que el proceso se efectué nuevamente. Es tal el escándalo que, la Secretaria General, debió renunciar a su responsabilidad.