DESDE EL HUÉMAC

Daniel Rodríguez Pérez

Los desinformes municipales

Versa un refrán popular, que conlleva su buena dosis de sabiduría: quien siembra tormentas, cosecha tempestades; estas palabras vienen a colación debido a que después de meses de desatención, cerrazón, ausencia de apertura al diálogo y de resultados paupérrimos, entre otros aspectos negativos, los presidentes y las presidentas municipales debieron cumplir con el mandato constitucional de rendir su informe de gobierno para el ejercicio correspondiente, ¿qué tanta sustancia existió en esa rendición de cuentas? Es decir, salieron del ostracismo en el que, varios y varias, han elegido situarse.

Quizá no dimensionaron la magnitud de las expresiones que se darían durante la lectura de los documentos que contenían sus respectivos informes de gobierno. Y no se puede recurrir a los adjetivos desgastados que están de moda: los adversarios, los prianistas, porqué en varios casos fueron los síndicos y los regidores de la misma divisa del partido en el poder quienes levantaron la voz. Los trabajadores de los ayuntamientos y sus loas a la figura de la máxima autoridad municipal no fueron suficientes para ocultar las lonas con señalamientos severos, o pretender silenciar a quienes argumentan posibles actos fuera de la ley; también hubo quienes se cubrieron la boca en señal de reprobación para la gestión gubernamental local.

Hay dos casos que muestran fielmente la condición de desatención en su administración gubernamental por parte de sendas alcaldesas, uno donde incluso, en videos que circulan en las redes sociales, se muestra al esposo de ella, lanzar golpes dirigidos a quienes se manifiestan y para complementar la escena, miembros de la seguridad municipal desalojan con empujones a aquellas personas.

El otro caso se dio durante un desfile tradicional, en donde la alcaldesa encabezó tal acto, haciéndose flanquear por un ministro de culto religioso, quizá invocando la protección divina; por si ello no bastara, elementos de la Guardia Nacional marchaban a la retaguardia del contingente, por si acaso. Durante su informe de gobierno, a esta alcaldesa tampoco le resultó cómodo el escenario que vivió.

En la recta final de las actuales administraciones municipales, no se avizora un golpe de timón que pueda cambiar la inercia y la zona de confort en la que se encuentran varias de ellas; algunos juegan al futuro, creen tener los méritos para apostar a la reelección, otros se miran ocupando una cartera, lejanas al primer nivel de responsabilidades, la cosa es seguir en la nómina, en la administración estatal; de plano hay quienes pretenden nadar de muertito a la espera paciente de la conclusión de su responsabilidad.

El año de Hidalgo puede ser otro sueño guajiro de uno que otro.

El grito

Para continuar con los desaguisados municipales, en varias ceremonias efectuadas la noche del pasado 15 de septiembre, se presentaron momentos de notable desaseo cuando se dio lectura al acta de independencia, cuando se lanzó la arenga mencionando los nombres de nuestras heroínas y héroes de forma errónea, cuando se ondeó la bandera nacional. 

Algunos ediles o servidores públicos municipales, no se dieron el tiempo para revisar el protocolo que rige el tan patriota acto que convoca a las multitudes, será para la otra.